No te alejes, ríete.

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Como la historia solitaria de uno de los grandes ortopedistas df, se convirtió en una vida llena de amigos y muchos viajes planeados para conocer maravillosos lugares. Esta es el cuento que quiero contarles ahora. Del joven Mauricio.

Mauricio quién era muy bien parecido y esto había hecho fácil para él, tener amigos y muchas chicas tras él. Siempre había sido un chico muy callado y no muy sociable pero su agradable físico hacia que la gente se acercara a él. Mauricio nunca había despreciado a nadie, al contrario era muy amable, sin embargo, al entrar en la universidad todo esto cambió.

Comenzó a poner una línea muy marcada entre la gente y él, a pesar que le gustaran algunas chavas, no les prestaba atención. Cada jueves iba por un café de Starbucks y era ahí donde a veces llegaba a platicar un poco, solo un poco con alguna chava y se iban a su departamento a calmar las ansias, sin embargo ninguna lo satisfacía.

Al finalizar la carrera, se graduó con honores y no le importaba.  Comenzó a trabajar en Ortomedica y se convirtió en un excelente ortopedista, sin embargo su actitud era la misma, parecía querer alejar más a la gente de él.

Un día un autobús de su ex escuela, se estrelló en la carretera y 25 alumnos resultaron gravemente heridos, algunos muertos. El asistió a la escuela cuando se enteró de esto y logró ver como amigos y familiares de los chicos que iban en el autobús sufrían mucho. Esta escena le trajo a su mente recuerdos de quien era el antes de ser una persona seria y antipática, recordó las risas y momentos grandiosos que creó junto con sus amigos. Y sin pensarlo un segundo más, sacó su teléfono móvil y comenzó a marcarle a uno por uno de esos amigos, los citó el fin de semana en su departamento.

Llegó el fin de semana y a la media noche, gran parte de sus invitados ya estaban ahí riendo, bailando, contando chistes. Y fue entonces que se dio cuenta que la única manera de mantener alejada la antipatía por la gente, era riendo junto con ella.