Encontrando la salvación en una lata de laca

buscando la vida

Hoy les voy a contar el cuento de una gran tía mía que quiero sobremanera hasta la muerte y que justamente volvió a la vida después de tener una experiencia horrible gracias a un médico que le recomendó que dejara de estar en su casa sufriendo y que tomara cartas en el asunto y que se dedicara a hacer algo con su vida, lo que fuera, que buscara un pasatiempo y ella lo hizo buscando, no en la fe, sino en escuelas de estilismo en Toluca.

Pues yo amo a mi tía, es como una madre para mi pues siempre me aconsejaba, siempre me orientaba, me decía qué podía hacer y cómo hacerlo cuando era niño, sin embargo, tuvo la desgracia de que su esposo, mi tío Alberto murió hace algunos años sin darle hijos después de un breve matrimonio.

Verán ella fue soltera hasta ya entrada en la década de los cuarenta, fue el momento más feliz de su vida. Se casó en la basílica de Guadalupe con gran bombo y su esposo contrató a los Ángeles Azules para que tocaran en su boda, que fue hermosa y nunca habían visto a una mujer más feliz que a mi tía pues el sueño de toda su vida se había convertido en una realidad.

Tristemente la vida no le permitiría tenerlo por mucho tiempo ya que antes de cumplir su quinto aniversario, mi tío fue arrollado por un vehículo que venía a toda velocidad en la autopista, una noche que su coche se pinchó un neumático al viajar con mi tía de Tlaxcala a Puebla.

Mi tía quedó devastada y tuvo un par de intentos de suicidio que afortunadamente resultaron fallidos. Después de un tiempo internada por su depresión y con el apoyo de su familia y amigos, todos la impulsamos a darse cuenta que todo estaría mejor.

Afortunadamente encontramos algo que le encantaba a mi tía: peinar y maquillar personas, así que la inscribimos en una escuela en iibe.com.mx y ahora se divierte mucho, conoce personas y se siente mejor que va a casa de sus amigas y clientes a darles servicio.