¿Sueños frustrados?

veterinario

Hoy les contaré una historia muy personal. Yo, pese a lo que muchas personas pueden pensar, no soy de la Ciudad de México, sino que vengo del Estado de México, mis papás son de aquí, pero en ese entonces vivían en un pequeño pueblo cerca de Toluca llamado Metepec.

Tan cierto como que el día tiene luz, yo crecí pensando que me convertiría en un gran veterinario. Algo muy interesante realmente, aunque algo fuera de mi realidad actual. Pues bueno, poco sabía yo que en realidad mi destino me depararía algo muy distinto.

Tan empeñado estaba yo en ese tiempo de convertirme en veterinario que me inscribí al examen de admisión, busqué y me inscribí a un curso de preparación UAEM que es la escuela donde iba a estudiar, en teoría o al menos ese era mi plan.

Estudié como nunca, busqué becas para poder irme a otro país y estudiar de forma frenética, envié mis papeles al CONACYT para que me pagaran y lo peor de todo es que lo conseguí. Conseguí entrar a la escuela que quería, conseguí la beca que necesitaba, conseguí la carrera que quería, pero el destino es cruel.

El destino me tenía algo muy distinto preparado.

La vida no quiso que fuera veterinario ni por error, por el contrario. Cuando mi abuelo se enfermó de una forma muy preocupante, tuvimos que volver mi mamá y yo al DF, donde estuvimos durante varias semanas esperando fuera de la sala de urgencias sin saber si viviría o no, sin saber si lo darían de alta o si tendríamos que organizar su funeral.

Al final el destino quiso que mi abuelo viviera, pero para eso pasaron tres semanas de no saber qué pasaría con él, así que fueron tres semanas que no atendí a la escuela y para entonces, ya había perdido mi oportunidad para estudiar lo que tanto había querido.

¿Si me arrepiento o culpo a mi mamá por no permitirme ser lo que en ese momento quería? Claro que no. Me siento muy feliz de ser lo que hoy soy y hacer lo que hoy hago. De hecho soy tan feliz que muy pronto iniciaré mi maestría en emprendimiento en el institutomexicanodelemprendedor.com y me siento extremandamente feliz de ser quien soy.

Muchas gracias mamá por hacerme una mejor persona y permitirme crecer en el lugar donde crecí.